Resumen de la Cursa de la Mercè
Esta mañana me levantaba con el temor de participar en una carrera pasada por agua. Durante toda la semana los meteorólogos habían anunciado fuertes lluvias esta mañana. A pesar de los pronósticos, no me llevé nada para protegerme y salí de casa con la camiseta oficial de la Cursa y pantalón corto que estrenaba hoy. Mis pies los calzaban mis viejas zapatillas que, tras cientos de kilómetros en sus suelas, piden a gritos su jubilación.
Durante los 30 minutos del viaje en metro, el vagón donde estaba se fue llenando de otros participantes. La camiseta verde de la Cursa los delataban. Mientras escuchaba la música de mi iPod, observaba al resto de participantes que se dirigían a La Font Màgica de Montjuich, el punto de salida. En sus ojos, encontré nervios e ilusión en la mayoría y el temor de una primera carrera, en otros.
Al salir del metro, vi como una marea verde de participantes cubría la Plaza de Espanya casi al completo: 14.000 corredores. Con bastante trabajo, conseguí llegar hasta el sexto cajón de la salida. Mi anterior marca en 10km de 53:42 en la Jean Bouin de Barcelona me colocaba en esa posición. Antes del pistoletazo de salida, ya me conformaba con poder conseguir ese tiempo en la carrera de hoy, pero tal como habían salido los entrenamientos, tenía que ser realista y no forzarme con un ritmo que no podría mantener.
Al comenzar la carrera, tuve un pequeño problema con mi Garmin Forerunner 210. Durante los primeros metros, ya corriendo, el GPS no detectaba satélites y pensé que no podría hacerlo funcionar. Eso me dejó bastante intranquilo, ya que estoy muy acostumbrado a ir viendo el ritmo y las pulsaciones que tengo durante la carrera. Pero después de unos 400 metros el Garmin funcionó como si nada. Solo tuve que tener en cuenta esos metros que tenía que sumar para ir controlando las distancias.
De todas maneras, los puntos kilométricos estaban muy bien señalizados con grandes globos azules, para que todos pudiéramos saber la distancia recorrida.
Los primeros kilómetros, contagiado por la emoción y las ganas de correr del resto de participantes, corrí a un ritmo bastante más rápido del que estoy acostumbrado. Al menos esa fue mi sensación y la que me marcaba el GPS. A pesar de ello, el tiempo oficial de mi paso por el kilómetro 5 fue de 29:19. Los 5 km siguientes fueron más duros y estuve tentado varias veces de parar un rato para coger algo de aire. En el último kilómetro, subiendo el “temido” Paral·lel, un corredor tropezó conmigo al intentar adelantarme. Ninguno de los dos caímos al suelo, pero el desequilibrio fue excusa suficiente para hacer unos metros caminando y respirar un poco. A los pocos segundos reanudé la carrera para acabar con un sprint los últimos metros y hacer un tiempo final de 57:30. No es una marca nada buena, pero estoy contento teniendo en cuenta el mal estado de forma que tengo ahora mismo. Además, me sirve de punto de referencia para el inicio de mi preparación del maratón.
Una vez acabada la carrera y después de esperar un tiempo, que se me hizo larguísimo, para recoger una botella de agua, empezaron a caer unas tímidas gotas de agua durante un par de minutos. La carrera terminó justo a tiempo. Tuvimos suerte con la climatología, ya que no hizo excesivo calor.
Al dirigirme hacia el metro, vi como cientos de corredores se dirigían hacia allí también. No me atrajo demasiado la idea de encerrarme en un vagón, durante media hora, con tanta gente que acababa de correr 10km. Así que pensé en ir a casa caminando. El caso es que el cielo se estaba oscureciendo bastante y la temperatura descendió haciendo que pasara algo de frío. Así que comencé a correr otra vez. Curiosamente, me encontraba descansado y pensé que tendría fuerzas suficientes para llegar a casa corriendo. Así fue. En media hora hice algo más de 5 km a un ritmo suave. Me sorprendió bastante que todavía tuviese fuerzas para correr. Quizá no estaba tan mal como pensaba y podría haber apretado un poco más el ritmo durante la carrera.
Al llegar a casa, y después de la ducha, recordé las decenas de veces que había leído los consejos sobre no estrenar ropa el día de una carrera. El roce de mis pantalones nuevos, me hizo unas llagas muy dolorosas en la parte interior de las piernas. Parece que no me basta con leer los consejos de otros, tengo que aprenderlo en mis propias carnes.
Ahora, a pensar en mi próxima carrera. ¿La Jean Bouin?

octubre 29th, 2011 a las 10:30
Tot llegint la crònica de la cursa de la Mercè he recordat quan vaig començar amb la tonteria aquesta del córrer! Ara ja fa dos anys i mig que ho faig regularment, ja ha caigut la primera marató (la de Bcn 2011) i al Desembre caurà la segona a Catelló així com la de Bcn altre cop al Març! Aquest any, per arrodonir la cosa, vaig començar amb les mitges de muntanya (que es triga el doble!!!!)i el repte és la Marató de Muntanya!!
Un consell: El Garmin va de collons però com menys te’l miris i més escoltis el teu cos, millor aniràs!!!! Al final les sensacions d’un mateix són el que compta!!!
octubre 30th, 2011 a las 00:14
Enric, gràcies per compartir la teva experiència i el teus consells.
Molta enveja lo de les curses de muntanya. A llarg termini, m’agradaria provar-ho. De moment, amb prou feina puc acabar 10km per asfalt…
Salutacions